viernes, 29 de marzo de 2013

LA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR

Por Eliseo Martínez
Usado con permiso

Propósito:
Evaluar nuestras oraciones y mejorar nuestra vida de oración
Introducción:
Antes de revisar la oración que Cristo enseñó, conviene que hagamos algunas observaciones que nos ayudan a establecer; que esta es una oración modelo, es un patrón a seguir por todo creyente en Cristo Jesús (discípulo).
Es un patrón a seguir, Mateo 6:9 dice: vosotros pues orareis así…esto significa que si nosotros no seguimos este modelo al orar fallamos.
Aquí en mateo 6, forma parte del Sermón del Monte, que abarca los capítulos 5, 6, 7. Pero en Lucas capítulo11, se nos dice que Jesús enseñó este modelo para satisfacer una solicitud hecha por un discípulo.
Mateo 6:5-8, nos orienta sobre algunos aspectos que no deben formar parte de nuestra vida de oración:
• Se debe evitar el exhibicionismo (6:5)
• Tener un lugar adecuado para orar (6:6)
• Evitar en nuestras oraciones el uso de un palabrero sin sentido, vacío (6:7-8)
• Debemos ser específicos, concretos en nuestras oraciones.
Hay por lo menos dos preguntas que debemos hacernos con relación a nuestras oraciones: (a) ¿Cómo debe ser nuestra oración? (b) ¿Qué elementos debemos considerar?


1. La oración es una herramienta para alabar (elogiar) a Dios.
Alabar a Dios, es elogiarlo, es hablar bien y de acuerdo al texto es reconocer su santidad y poder. El texto bíblico dice: santificado sea tu nombre. Como hijos de Dios nos dirigimos a nuestro padre, reconociendo que él es digno de todo honor, como lo dice Matthew Henry: “procuremos que él tenga la alabanza de sus perfecciones, y obtengamos después los beneficios de las mismas”.


De acuerdo a la expresión usada por Cristo, podemos afirmar que nuestras oraciones deben reconocer el carácter santo de Dios. Los atributos perfectos del ser de Dios (su naturaleza) como su omnipotencia manifestada en sus obras, constituyen su carácter.


La palabra nombre precisamente habla de todo lo que es Dios, el ser de Dios. Alabamos a Dios cuando le expresamos nuestro amor por su gracia redentora en Jesucristo nuestro señor. Debemos buscar las palabras que expresen lo más hermoso posible lo maravilloso que es Dios; destaquemos lo grande que es y la grandeza de lo que hace por y para nosotros. Entre lo que nos dice el Diccionario Bíblico Ilustrado, sobre la alabanza, tomo lo siguiente: Aspecto de la adoración en que se le rinde honor a Dios. Siempre que oremos comencemos alabando el santo nombre de Dios.

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