jueves, 20 de enero de 2011

JOB 2: 9 — ¡MALDICE A DIOS Y MUÉRETE!

 Escrito por: Tomás Eliseo Martínez
1. ¡Que terribles palabras las pronunciadas por la esposa de Job! Empujada por el cuadro que constantemente miraba en la situación de su esposo. El calificativo que recibió de Job fue de NECIA.

2. Una persona necia es alguien sin inteligencia y privada de razón, sin capacidad de discernir, entre lo que es bueno y malo. Según el Antiguo Testamento, el necio es aquel que vive sin tomar en cuenta a Dios,  y hasta llega a rechazar la existencia de Dios, Salmo 14:1.

3. Al contemplar la escena circunstancial de dimensiones bastas, en la que Job se encontraba, lo menos que se esperaba de una esposa es el acompañamiento en silencio, sino había palabras de ánimo, de consuelo.

4. Se ha comprobado que muchas personas que pasan situaciones traumáticas, como la experimentada por Job, son más bendecidos con sólo la presencia, el acto de estar allí, sin pronunciar una sola palabra, sin decir absolutamente nada, pero el hecho de ofrecer compañía, se le esta diciendo: No estás sola yo estoy contigo.

5. Lo que se espera de una esposa es solidaridad. Es comprender el dolor ajeno e identificarse totalmente, empáticamente con el necesitado. ¿Cuánto más solidaria debe ser una persona con los seres más cercanos como el esposo(a), la familia? Se esperaba de ella palabras de consuelo, ánimo, fortaleza y no palabras necias, palabras que culpan a Dios de nuestros sin sabores.

6. Job discierne la actitud correcta, recibir lo bueno y lo malo o como Pablo quien dijo que aprendió a vivir contento con cualquiera sea la circunstancia.

7. Dios nos ayude a no ser personas necias, sino todo lo contrario, a ser sabios. Sabiduría es saber utilizar lo que conocemos de Dios y su palabra. El sabio enfrenta con paciencia las aflicciones de la vida. Santiago 1:5, en un contexto de pruebas diversas, dice: Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie (NVI).

8. La paciencia es esperar en Dios, el tiempo de Dios, Job por eso es conocido por su paciencia, porque supo esperar en Dios. Y Dios lo restauró.

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